12 agosto 2016

El desorden que dejas, Carlos Montero

  • Título: El desorden que dejas
  • Título original: El desorden que dejas
  • Autor: Carlos Montero
  • Editorial: Espasa Calpe
  • Edición: 22 de marzo de 2016
  • Encuadernación: Tapa dura
  • Idioma: Español
  • Páginas: 408
  • ISBN: 9788467047264
  • Precio:18,90 €
Raquel es una profesora de literatura que acepta una suplencia en un pueblo del interior de Galicia. En su primer día de trabajo, la joven se entera de que Elvira, su predecesora, se ha suicidado y al finalizar las clases encuentra en el bolso una nota funesta que le apela directamente: «¿Y tú cuánto vas a tardar en morir?».

Inevitablemente, empezará a obsesionarse con la antigua profesora. ¿Qué le ocurrió? ¿Qué la llevó a la depresión si, aparentemente, sus alumnos la adoraban? ¿Realmente se suicidió o alguien acabó con su vida? Raquel pronto se verá inmersa en una trama cada vez más turbia, en la que nadie es del todo inocente.

Una novela que arranca como una historia de acoso para convertirse enseguida en un apasionante thriller. Una disección de la debilidad humana. De la culpa, y también de las perversiones que se esconden en nuestra naturaleza. De la fragilidad de las relaciones y del peso insostenible de la ausencia. Y, sobre todo, de las mentiras y secretos sobre los que montamos nuestras vidas sin ser conscientes del precio a pagar.

Como ya adelantaba en una entrada previa, este ha sido una de las grandes decepciones del año. Después de haberse alzado con el Premio Primavera 2016 mis expectativas eran altas y muy justificadas. Sin embargo, lo que me he encontrado ha dejado bastante que desear. Su lectura se me hizo muy cuesta arriba. De hecho, si logré terminarlo fue por dos motivos. El primero, se trataba de una lectura conjunta, podéis leer la opinión de Sandra y ya os adelanto que tampoco es buena. El segundo, me venía muy bien para dar por terminada una de mis caegorías del reto de PopSugar de este año.

Desde mi punto de vista nos encontramos frente a un libro sobrevalorado en todos los sentidos. Sinceramente, no sé cómo pudo alzarse con el primer premio. Lo único que se me ocurre es que sus rivales fueran malísimos porque sino no me explico que una editorial como es Espasa, junto con el Corte Inglés que es otro de los promotores del concurso, hayan premiado al autor con nada más y nada menos que 100.000 euros. ¿El motivo de las extendidas buenas críticas? Eso ya se me escapa. Tal vez si no eres aficionado al género puede gustarte y disfrutarlo.

Para empezar la historia es insoportable. No pasa prácticamente nada hasta las 150 últimas páginas más o menos. Es decir, prácticamente llegando al final. Eso para un libro de suspense es demoledor y no en el buen sentido ya que en este tipo de género lo que se va buscando es un ritmo trepidante o por lo menos rápido. La forma de narrar del autor tampoco ayuda. Tiende a dar vueltas, a narrar sin sentidos y a enredarse en descripciones y explicaciones absurdas. Algo que entorpece mucho el ritmo y hace que desconectes por completo. Sacándolo de contexto, el mismo autor lo explica bastante bien:
Tienen razón cuando nos dicen que a los profesores nos dan carrete y no hay quien nos pare. Es uno de nuestros defectos, o de nuestras virtudes. La maldita elocuencia, esa capacidad para hacer un discurso de la nada y argumentarlo hasta el infinito si hace falta.
Sobra decir que en este caso es más un defecto que una virtud.

¿Una muestra de los sin sentidos de los que hablo? Hubo un momento en que me pareció estar leyendo un anuncio farmaceútico:
Decido hacer acopio de Couldina, es lo que mejor me sienta para los primeros síntomas de refriado o de gripe. Desde pequeña me lo daban en casa y se me quedó la costumbre.
Realmente espero que la farmaceútica le haya pagado algo porque yo desde luego busqué en internet el fármaco.

Pero si creías que con los personajes se salvaba la cosa lamento decirte que de eso ni hablar. Todos me resultaron insufribles, las reacciones y decisiones de la mayoría son absurdas. Los únicos a los que salvo son a Mijail y a Concha y porque como aparecieron dos veces al autor no le dio tiempo de fastidiarlos como al resto. Además, en ocasiones parece que el autor quiere dotar de cierto sentido del humor a Raquel, nuestra protagonista, pero el resultado es patético y esa manera de hablar tan coloquial de los personajes, especialmente cuando pasan de la treintena tampoco ayuda.

Y sin entrar a cometer spoilers, la resolución del asunto deja muchísimo que desear. El autor lo mismo podía haberlo solucionado de la manera en que lo hizo como de cualquier otra. Los que sean aficionados al género sabrán que estas historias nos van llevando hacia un final donde todo encaja, los buenos autores tejerán una historia donde posiblemente sabrás quién es el culpable hacia poco más de la mitad pero con un ritmo ágil, puede que incluso trepidante, que te mantendrá enganchado pese a saber quién es. Los buenísimos autores se las ingenieran de tal manera para que al final todo encaje y aún así nos sorprendan con el resultado. ¿Los malos autores? Esos te contarán una historia todo el rato "sin pillarse demasiado los dedos" y al final te soltarán el desenlace como el que se desembaraza de un fardo y lo mismo podría haber sido ese fardo que otro, para lo que acaba importando. Este es uno de esos libros y un error tan grande que no puedo perdonarlo. En mi humilde opinión, y poniéndome melodramática (ni sabía que tenía esta vena) atenta contra la esencia misma de este tipo de libros.

Lo único rescatable que encuentro del libro es que hace un poco de reflexión acerca de lo que supone el uso de las nuevas tecnológias en nuestro día a día y los peligros que conlleva esa tendencia a compartirlo todo, a subirlo todo a la "nube". Muchas veces creemos que lo que subimos solamente permanece ahí, en un limbo, y las olvidamos. El problema está en que nunca sabremos cuando a alguien le va a dar por rescatar esas cosas del limbo y emplearlas con malas intenciones. Sin embargo, hasta en eso cae el autor en contradiciones. No puede hacer que la protagonista hable de su incompentencia y desconocimiento de las nuevas tecnologías y las redes sociales y al siguiente que hable de la sensura de Instagram, sexting o haga toda una lista de redes sociales incluyendo a Snapchat o Periscope.

En definitiva, un libro sobrevalorado, ganador de un premio que no sé como pudo haber ganado. Muy alejado de los buenos libros del género que he leído últimamente de la mano de autores como John Verdon, John Grisham y Sebastian Fitzek. De hecho, si lo que estás buscando es incursionar en el género te recomiendo que en su lugar desvíes tus ojos hacia el último que he nombrado. Su libro Terapia es una buena opción como iniciación. Tiene un buen ritmo y sorpresas hasta el final.

Valoración: 

1/5

1 comentario:

  1. Hola Ana María!!
    Por esta entrada estaba esperando yo!
    Tengo que decir en primer lugar que yo también iba con las expectativas altas por el premio y porque todas las reseñas que había leído eran positivas, de hecho me alegro haberlo leído en una lectura conjunta contigo y con Carmun y ver que a vosotras os pasaba como a mí porque sino creería que era yo la loca que veía que este libro era un sin sentido.
    Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices, es un despropósito de libro. Yo me lo leí de una sentada porque sabía que en el momento que lo dejase no lo iba a volver a coger jajaja
    Los personajes ... el final ... la trama ... todo deja tanto que desear ... por cierto, dónde esta lo de thriller?? Porque yo no lo encuentro. Y coincido contigo, no entiendo las buenas críticas. Quiero pensar que es gente que no ha leído nada o casi nada del género y no ha disfrutado nunca de un buen libro porque te lees alguno de los autores que mencionas y luego coges esto y ... no te cortas las venas porque no merece la pena hacerlo por este libro jajajja
    Un beso y gracias por enlazar mi entrada, ahora enlazo la tuya =)

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